Descubren un planeta extremadamente denso que plantea dudas sobre cómo se forman

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Es curioso todo lo que rodea al planeta Tierra, aquellos elementos y situaciones que se dan en el espacio y que poco a poco se van dando a conocer para dar respuesta a esas preguntas que llevan siglos en el aire. No es nada fácil: se necesita mucha investigación, la labor de numerosos profesionales y multitud de medios para dar un solo paso. Ahora, cada vez que se cumple un objetivo, el asombro de científicos y ciudadanos no cesa. Aún existen infinidad de objetos desconocidos por el ser humano. En esta ocasión se ha hallado un planeta extremadamente denso.

Podría parecer un descubrimiento mínimo si no fuera porque sus características, a día de hoy, son incomprensibles. Vivimos en un lugar perdido en el universo que no deja de ser un grano de arena en medio del desierto, aunque a veces nos cueste creerlo. Así, es normal que las sorpresas sean constantes y que los datos que hoy dábamos como seguros mañana se tambaleen. Si quieres conocer todo lo que se sabe hasta ahora sobre esta nueva investigación, tan sólo tienes que seguir leyendo.

Exoplaneta K2-25b

Si ya os parece extraño el nombre, más os sorprenderán sus características físicas, porque el exoplaneta K2-25b tiene un tamaño muy similar al de Neptuno, cuando este último ya presume de ser cuatro veces mayor que la Tierra. Asimismo, posee una masa veinticinco veces superior a la del planeta azul, convirtiéndose en un planeta extremadamente denso. Por todo lo anterior, está provocando serias dudas a los astrónomos que se están centrando en este hallazgo. Esto se debe a que podría haberse creado de una forma distinta a la que se conocía hasta ahora.

En principio, parece que se trata de un planeta joven. Este se encuentra orbitando una estrella enana M en el cúmulo de Hyades. Ha sido descubierto a través del telescopio Kepler, pero no se han tenido en cuenta sus características hasta que no ha sido analizado por el telescopio WIYN del Observatorio Nacional de Kitt Peak, situado en Estados Unidos. El sistema solar se encuentra aproximadamente a 150 años luz de la Tierra y, según se ha podido conocer, tiene una edad de 600 millones de años .

Es bastante normal encontrar este tipo de sistemas en la Vía Láctea, es decir, aquellos que están compuestos por estrellas pequeñas y jóvenes acompañadas de planetas de tamaños entre los de la Tierra y Neptuno. Ahora, lo que no es tan lógico es la masa de este cuerpo en concreto.

Formación de los planetas gigantes

Las teorías que se han analizado hasta ahora coinciden en que los planetas gigantes se forman cuando un núcleo de roca y hielo acumula una envoltura de gases a su alrededor. Estos núcleos presumen de una masa entre cinco y diez veces la de la Tierra. Ahora, con el paso del tiempo van acumulando más sustancias gaseosas en su entorno. Es así como se forma un planeta como puede ser Júpiter. El K2-25b, al ser tan grande, tendría, según los estudios desarrollados hasta el momento, que acumular más gases a su alrededor. Sin embargo, no está teniendo lugar el proceso normalizado hasta ahora. De este modo, las dudas de cómo se ha formado son numerosas, por lo que se tendrá que llevar a cabo un análisis para saber cómo ha conseguido un tamaño tan grande.

un planeta extremadamente denso

Serán muchas las investigaciones que tendrán que desarrollarse para dar con el origen de este planeta que ha conseguido asombrar a la comunidad científica. Para ello, será necesario realizar un estudio sobre los exoplanetas. Con esto último, se podría incluso descubrir otros lugares que tuvieran una vida similar a la que se desarrolla en nuestro hogar.

Otros descubrimientos espaciales en 2020

El pasado mes de enero, la NASA informó de que había hallado un planeta de un tamaño similar al de la Tierra, concretamente a una distancia intermedia de su estrella. Este último dato significaría que es posible que exista en él agua líquida. Su nombre es «TOI 700 d» y fue descubierto gracias al satélite TESS. No se trata de un planeta extremadamente denso como el anterior, pero, teniendo en cuenta dónde se sitúa, podría ser habitable. Orbita alrededor de su estrella a lo largo de 37 días y recibe un 86% de la energía que la Tierra recibe del Sol.

También, en el 2020 ha tenido lugar el hallazgo de una enana roja con una masa equivalente a la mitad de la del Sol. Asimismo, presume de una temperatura de 3.400 grados, es decir, unos 2.100 grados más fría que el astro rey. Este tipo de estrellas destacan por mostrar una actividad superficial mucho mayor que las de tipo solar, con fulguraciones magnéticas relativamente frecuentes. Ahora, en este caso, se ha demostrado que es muy tranquila y que a penas puede observarse movimiento en ella. Igualmente, destaca por ser muy brillante y por ser la más masiva del entorno solar.

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