Vacunas, COVID-19 y 5G: desmontamos las teorías conspiranoicas de los negacionistas

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Contenido del artículo

Hace ya ocho meses que se registró el primer contagio por coronavirus en Wuhan y cinco desde que la Organización Mundial de la Salud declaró la pandemia mundial, pero todavía queda gente que se empeña en difundir bulos y teorías disparatadas sobre sus orígenes, la supuesta conspiración e implicación de las élites en la pandemia, e incluso dudas sobre la veracidad de su existencia. En este artículo desmontamos una a una las principales teorías conspiranoicas de los negacionistas sobre la COVID-19, la vacuna que está por llegar y su presunta relación con el 5G.

Teorías conspiranoicas de los negacionistas sobre la COVID-19

«El virus no existe», o «no es más grave que una gripe»

El coronavirus ha matado a más de 759.928 personas en todo el mundo -a fecha de hoy, 14 de agosto-, pero todavía hay gente que niega su existencia. Son personas que, ignorando no sólo los hechos, sino también el dolor ajeno, encuentran tiempo (probablemente durante su cuarentena) para impulsar la desinformación en línea sobre COVID-19. Desde principios de la pandemia y todavía a día de hoy circulan artículos por Internet que desmienten la existencia del virus afirmando, por ejemplo, que las cifras de muertos no demuestran que exista una pandemia porque esas muertes se deben a otras circunstancias: el miedo y la depresión provocados por el estado de alarma, o patologías previas de los pacientes.

Huelga decir que esto es radicalmente falso: no hay ningún estudio que pueda relacionar el nivel de estrés provocado por el estado de alerta mundial en el que nos encontramos a causa del COVID-19 con un aumento de fallecidos tan grande como el que ha habido en prácticamente todo el mundo. La Asociación Española de Comunicación Científica (AECC) reconoce que la recogida de datos sobre el número total de fallecimientos es imperfecta y no está exenta de errores y dificultades, pero sostiene que la incertidumbre sobre los efectos futuros de la pandemia no es un argumento que permita desmontar la evidente certeza de que nos encontramos sumidos en una grave pandemia.

artículo que difunde teorías conspiranoicas de los negacionistas

La gripe no mata más gente al año que el coronavirus

Este es otro de los argumentos favoritos en las teorías conspiranoicas de los negacionistas: que el coronavirus no es más grave que una gripe porque de gripe muere mucha gente cada año y no se genera tanto alboroto. Puede que al principio de la pandemia, cuando había pocos contagios y todavía no se habían producido más de un centenar de muertes en España, este argumento tuviera algo de sentido; pero, a estas alturas, las cifras no cuadran: según los datos de la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren de gripe unas 650.000 personas en todo el mundo, pero en los meses que llevamos de coronavirus ya han fallecido más de 756.000 personas… y la pandemia no ha terminado.

«El virus lo han creado los chinos para exterminar a la humanidad», otra de las teorías conspiranoicas de los negacionistas más extendidas

Entre las teorías conspiranoicas de los negacionistas también tienen su hueco aquellos que no niegan su existencia, sino su origen. En contra de la versión oficial -se transmitió de murciélagos a humanos en un mercado de Wuhan en el que se venden este tipo de animales para su consumo-, hay quien cree que el coronavirus se ha creado en un laboratorio con fines militares y para exterminar a gran parte de la humanidad. Basan su argumentación en una novela de hace más de cuarenta años, Los ojos de la oscuridad , de Dean R. Koontz, que precisamente contaba cómo un arma biológica -denominada casualmente virus Wuhan-400-, llegaba al mundo ‘alrededor de 2020’ y arrasaba con la humanidad.

Sin embargo, científicos de la revista Nature han desmontado esta teoría en su publicación El origen proximal del SARS-CoV-2, en la que afirman que la neumonía COVID-19 se originó en el SARS-CoV-2 ya que sus análisis muestran claramente que el SARS-CoV-2 no es una construcción de laboratorio o un virus manipulado a propósito, sino que tiene un origen biológico natural. La evidencia muestra que el virus necesita de un transmisor intermedio para poder expandirse, y eso no se ha dado en laboratorios de ningún sitio, sobre todo teniendo en cuenta que los transmisores que se barajan en la actualidad son de tipo animal, como los mencionados murciélagos u otros animales como ciervos o serpientes

«Las mascarillas no son necesarias y hacen que nos intoxiquemos»

Las noticias virales y memes promovidas por los negacionistas que circulan actualmente en redes sociales afirman que el uso prolongado de máscaras puede aumentar los niveles de dióxido de carbono y provocar hipercapnia, es decir, intoxicación por inhalación de dióxido de carbono… pero lo cierto es que es imposible que esto ocurra llevando mascarilla. ¿Por qué? Muy sencillo: porque las moléculas de dióxido de carbono son tan pequeñas que la mayoría de los materiales de las mascarillas no pueden retenerlas, por lo que el dióxido pasa a través de ellas.

También esgrimen el argumento de que las mascarillas no son efectivas contra el virus porque, si lo fueran, habrían obligado a usarlas desde el principio, y el Gobierno dijo que no eran necesarias. Pero lo cierto es que, durante el confinamiento, se hizo esta afirmación únicamente porque había desabastecimiento y se quería evitar que el pánico general provocase que quienes realmente las necesitaban, como los enfermos, las personas inmunodeprimidas e incluso los sanitarios que estaban en contacto con pacientes no pudieran protegerse. Estando confinados en nuestras casas y manteniendo la distancia social no nos hacían falta, pero ya no estamos en esa situación.

tipos de mascarilla para virus

Pero las autoridades científicas y sanitarias mundiales han recomendado su uso masivo desde el principio, y han sido un elemento clave en el control de la pandemia en países como China o Corea del Sur. Pero eso sí: las mascarillas deben estar homologadas y deben usarse correctamente. Porque sí es cierto que de nada sirve usar mascarilla si no nos la colocamos bien y si no la combinamos con el lavado de manos, el evitar tocarnos la cara y el respeto a la distancia de seguridad, pero de ahí a decir que «no sirven contra el coronavirus», hay un paso.

La evidencia científica sobre eficacia de las mascarillas

La eficacia de las mascarillas en la prevención del contagio de enfermedades respiratorias está más que comprobada científicamente. A los pacientes sintomáticos con tos o estornudos se les suele aconsejar que se pongan una mascarilla facial, y esto se aplica por igual a los pacientes con tuberculosis pulmonar (transmisión aérea) y con gripe (predominantemente transmitida por gotas), que son las mismas formas de transmisión que tiene el COVID, y hay numerosos estudios que avalan su uso para prevenir el contagio durante la pandemia del coronavirus.

En concreto, una revisión sistemática sobre la eficacia de las mascarillas contra el coronavirus sugiere que el uso de mascarillas en la comunidad por parte de personas sanas podría ser beneficioso en particular para la COVID-19, donde la transmisión puede ser pre-sintomática. Los estudios sobre las mascarillas como medio de control de la fuente también sugieren un beneficio.

Bill Gates, la vacuna del coronavirus y las teorías conspiranoicas de los negacionistas más disparatadas

De entre todas las afirmaciones disparatadas que se han hecho respecto al coronavirus, las relacionadas con la vacuna del coronavirus son, sin lugar a dudas, las más inverosímiles. Por desgracia, el lobby antivacunas difunde y respalda estas opiniones, que poco a poco van calando entre los sectores de la población más influenciables. Pero ¿qué tiene que ver Bill Gates con la vacuna?

Aparentemente, y siempre según las teorías conspiranoicas de los negacionistas, Bill Gates pretende utilizar la vacuna del coronavirus implantar microchips con tatuajes cuánticos para almacenar información sobre nosotros, lo cual se explica, según ellos, por el otro pecado del que se le acusa: las siete vacunas que se están preparando están financiadas por él mismo con este fin… pero, evidentemente, esto es falso.

La financiación de las vacunas

Comencemos por la segunda afirmación. Para empezar, a día de hoy son 5 las vacunas en fase de evaluación clínica cuya viabilidad se está estudiando, la mayoría de ellas impulsadas por la CEPI (Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias). Es cierto que esta organización cuenta entre sus inversores con la Fundación Bill & Melinda Gates, pero no son los únicos: también está financiada por el Wellcome Trust, la Comisión Europea y los gobiernos de Alemania, Australia, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Etiopía, Japón, México, Noruega y el Reino Unido. Por lo cual, el argumento de que Gates es quien paga para crear la vacuna por sus propios intereses queda descartado, ya que no es creíble que el resto de países y organizaciones que invierten en estos proyectos lo hagan en exclusiva para beneficiarlo a él.

Llegarán más vacunas para prevenir el cáncer

Los microchips y los «tatuajes cuánticos» que nos quieren inocular

La teoría de los chips y los tatuajes cuánticos se originó debido a un estudio publicado en diciembre por un equipo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) que fue financiado, en parte, por la Fundación Bill y Melinda Gates.

El equipo había desarrollado una técnica para codificar la historia médica de un paciente implantando en la piel con una aguja un tinte incoloroquantum dots«, o tinte cuántico), pero detectable con luz infrarroja, con el objetivo de llevar un registro de las vacunas de un niño. La técnica está pensada para ser utilizada en los países en vías de desarrollo, donde llevar al día los registros de la vacunación de los niños es complicado.

Y así, al saber que Bill Gates ha financiado este estudio y también que apoya la investigación de la vacuna del COVID, los conspiracionistas han llegado a la conclusión de que quiere utilizar dicha vacuna para introducirnos los tatuajes cuánticos a modo de «chip» para obtener información. Sin embargo, el estudio del MIT nunca experimentó con humanos, no incluyó ningún tipo de hardware (microchips), ni tiene ningún tipo de relación con ninguno de los ensayos clínicos de las vacunas para el coronavirus que se están estudiando.

Los falsos mitos sobre el 5G y su relación con el coronavirus

Pero las teorías conspiranoicas de los negacionistas sobre todo lo relacionado con el coronavirus no se agotan en la vacuna: también se lleva su parte la novedosa tecnología del 5G que, según muchos, sería la culpable de la expansión del virus y tendría la función última de controlar nuestra mente.

Los principales argumentos que esgrimen quienes creen en esta conspiración es que, cada vez que ha habido en la historia una gran epidemia global, ésta ha sido precedida por la introducción de nueva tecnología; y que, casualmente, la primera ciudad china en introducir el 5G fue Wuhan, justo antes del virus. Como dijo Hannibal Lecter, vamos por partes.

Las pandemias mundiales y las nuevas tecnologías

Durante los meses más duros de la pandemia, se hicieron virales varias publicaciones que relacionaban la implantación de nuevas tecnologías con grandes epidemias padecidas por la humanidad en los últimos 100 años, como la invención de la radio (entre 1865 y 1894) con la Griple Española de 1918… lo cual no sería posible, porque la epidemia comenzó veinticuatro años después.

En cualquier caso, la agencia especializada en fact check AFP Factual ya desmintió estas teorías una por una, y así lo han corroborado también tanto la OMS como la plataforma española SaludSinBulos: la correlación entre epidemias y desarrollo tecnológico no tiene base científica.

coronavirus en la expansión del 5G

El 5G en Wuhan

Es cierto que Wuhan fue una de las primeras ciudades chinas en disfrutar de la tecnología del 5G, pero no fue la única y no fue inmediatamente antes del coronavirus. Las primeras pruebas piloto con 5G en Wuhan se hicieron en febrero de 2018; y, según la agencia china de telecomunicaciones Xinhua, ya existía cobertura 5G -limitada, eso sí- desde junio de 2019. Finalmente, en noviembre del mismo año (dos meses antes del inicio de la pandemia), llegó oficialmente a 50 ciudades.

Por tanto, no existe correlación entre la implantación del 5G y la aparición del coronavirus en Wuhan, ya que llevaba muchos meses funcionando antes de que se desatara la epidemia, y también estaba presente en otras ciudades que no sufrieron como Wuhan.

Elon Musk y el presunto control mental a través del 5G

Al igual que Bill Gates, el empresario e impulsor de nuevas tecnologías Elon Musk también ha pillado repaso en las teorías de la conspiración: según afirma en redes sociales un bulo difundido por el divulgador británico David Icke, Musk ha puesto en órbita satélites con tecnología 5G y ha instalado antenas por todo Estados Unidos para crear una subrealidad conectada a la mente humana mediante inteligencia artificial para controlarnos.

Esta idea nace a raíz de lo que popularmente se conoce como mezclar churras con merinas y escuchar campanas sin saber dónde: Icke ha relacionado a su manera dos proyectos reales que no tienen nada que ver con el 5G ni con la mente humana.

Los proyectos son Starlink, de Elon Musk, cuya misión es lanzar minisatélites al espacio para proveer de Internet de banda ancha a zonas de difícil acceso en Estados Unidos y Canadá (en las que previamente se habrán colocado antenas a tal efecto); y Smart Grids, redes eléctricas inteligentes que se utilizan en países como Alemania o Dinamarca con el objetivo de lograr la eficiencia energética a través de medidores inteligentes… y que tampoco utilizan el 5G ni se conectan a la mente humana en forma alguna.

Referencias

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