Hay 50% de probabilidades de que vivamos en una simulación

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¿Nunca te has preguntado si el mundo que puedes ver, tocar y sentir es de mentira? ¿Y si en realidad no existes como ser humano y eres solo un algoritmo matemático? Puede parecerte sacado de una película de ciencia ficción pero, a día de hoy, existen 50% de probabilidades de que vivamos en una simulación, o eso piensan muchos filósofos, ingenieros y científicos. En nuestro artículo de hoy te invitamos a conocer esta nada descabellada teoría.

¿Hay probabilidades de que vivamos en una simulación?

“Si tomas la píldora azul, te despertarás en tu cama y creerás lo que tú quieras. Si tomas la píldora roja irás al país de las maravillas y te diré lo honda que es la madriguera”. Esta es frase de una de las películas de ciencia ficción más aclamadas de todos los tiempos: Matrix. En 1999, año en el que Neo (Keanu Reeves) llegó a nuestras vidas, la teoría de que es posible que todo cuanto conocemos puede ser producto de una simulación por ordenador, era poco conocida.

Con Matrix se nos quedó una espinita clavada. Y comenzamos a hacernos las mismas preguntas que durante siglos (¡sorprendente!) la raza humana se ha hecho. ¿Todo cuanto vemos existe o somos producto de la imaginación de alguien más? ¿Existen las personas y las cosas que nos rodean? Nosotros mismos, ¿somos reales o solo somos un algoritmo matemático precargado con infinidad de sensaciones y sentimientos? Para más inri, tenemos la frase tópica de El Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”

Matrix fue la primera película que planteó que existen probabilidades de que vivamos en una simulación

El mito de la caverna

Puede parecerte una idea descabellada, pero, como ya adelantábamos, sobre este tema se han escrito infinidad de páginas desde hace siglos. Una de las más populares sin duda alguna es la alegoría de la caverna o mito de la caverna propuesta por Platón en el libro VII de República. Según este mito, los hombres viven encerrados en una caverna, esclavizados, en penumbras y encadenados. Platón se pregunta qué ocurriría si uno de ellos, por azares del destino, caminara hacia la luz y viera lo que hay fuera. Si descubriera la verdad.

Al volver dentro y contar a los otros lo que ha contemplado fuera, es muy posible que los otros terminaran por matarle, porque lo único que esos otros conocen es un mundo de esclavitud y de sombras. Lo mismo ocurre ante la idea de encontrarnos viviendo en una simulación. Si tú le dices a una persona que el mundo “ideal” en el que vive no existe, ¿Qué ocurriría?.

La teoría de Nick Bostrom

Después de Matrix, en 2003, llegó la teoría de Nick Bostrom, un filósofo de Oxford. Bostrom parte de la base de 3 ideas o aseveraciones diferentes. Según él, es poco probable que la civilización como la conocemos alcance una era post-humana, es decir, con humanos ultra evolucionados. La segunda de sus afirmaciones dice que es muy poco probable que una civilización pueda generar gran número de simulaciones a través del ordenador y que busque emular a sus antepasados. Siendo honestos, ¿Quién querría evocar una y otra vez complejos sucesos como las guerras mundiales, por ejemplo?

El tercero de sus preceptos dice que es muy posible que vivamos en una realidad creada por un ordenador. Bostrom reflexiona y afirma que al menos una de sus 3 premisas es cierta y se inclina por la número 3.

Aunque nos resulta poco probable, estás hipótesis de Bostrom no están comprobadas, pero tampoco se desmienten. De ahí la idea de que existan probabilidades de que vivamos en una simulación. Es posible que las personas evolucionemos y nos convirtamos en una especie de post-humanos; en esta era seríamos capaces de construir un ordenador tan potente que fuera capaz de implantarnos recuerdos y controlarnos. ¿Quién nos dice que en realidad eso ya ha ocurrido y que el año 2020 no sea más que el pasado de un futuro remoto y real?

Cogito, ergo sum

Si Platón con su mito de la caverna planteaba la posibilidad de una existencia aceptada por imposición, René Descartes abrió debate con el cogito ergo sum (pienso, luego existo). Según esta máxima del filósofo francés, todo cuanto está a nuestro alrededor podría ser una ilusión de la mente, al igual que todos los conocimientos que adquirimos; sin embargo, es indudable que la mente capaz de “inventarse” ese mundo es real, y lo único verdaderamente real es que esa mente, existe.

Lo que vemos, ¿es real o está en nuestra cabeza?

El planteamiento es sencillo. Tu mente existe y es capaz de evocar recuerdos, crear pensamientos y percibir un mundo aparentemente real. Pero, por ejemplo. Imagina que no exista nada más que tu mente, enchufada a un mega ordenador del futuro. Tú tienes un cuerpo que puedes ver y tocar porque el disco duro de tu cerebro está precargado con información sobre cómo te percibirías y cómo percibirías a los demás. Ahora bien, imagina que estás en casa, solo, mirando la televisión y lo único que escuchas el ruido de la gente en la calle, las risas y corrillos en los bares, las sirenas de las ambulancias, etcétera.

¿Quién te dice que de verdad están ahí? Es posible que esté programado que a determinada hora de determinado día escuches ciertas cosas. Ahora, si te asomas a la ventana, naturalmente, podrás ver a la gente que está en la calle, pero, ¿Cómo sabes que esa gente de verdad está ahí y que no es la simulación la que está colocando a esas personas?

Aquí entramos a un tema propuesto por el filósofo chino Zhuangzi, con una premisa fundamental del taoísmo: el sueño de la mariposa. Esta pequeña parábola plantea la posibilidad de no saber cuándo estamos viviendo la realidad y cuándo una ilusión. En la historia, Zhuangzi tiene un sueño en el que es una mariposa con todo lo que eso conlleva; en el sueño, el filósofo era consciente de su felicidad, pero únicamente como mariposa, sin saber que era Zhuangzi. Cuando despertó, volvía a ser Zhuangzi. El planteamiento es el siguiente: el filósofo no sabía si era un hombre soñando que era una mariposa o una mariposa soñando que era un hombre. Y podríamos decir que en realidad somos mariposas dormidas soñando que somos hombres de carne y hueso y ese sueño dura lo que dura nuestra vida.

Probabilidades de que vivamos en una simulación

Recientemente, Anil Ananthaswamy publicaba en un artículo de Scientific American que las probabilidades de que vivamos en una simulación son del 50-50. Según él, puede ser que no sea cierto, pero tampoco hay nadie que pueda probar que no lo sea. Estaríamos viviendo en una simulación creada, diseñada y manejada por la inteligencia artificial y, según Ananthaswamy, las probabilidades serían gigantes. Existirían entonces las mismas posibilidades de vivir en una realidad base que en una simulada.

Pongamos un sencillo ejemplo. Al día de hoy la tecnología fabricada por el hombre es monstruosa. Y, de la nada, se crean videojuegos con mundos virtuales como Los Sims o Animal Crossing. Si esto existe, ¿No es posible que un super ordenador nos hubiese inventado también a nosotros? Por cierto, uno de los partidarios de esta teoría es el famosísimo Elon Musk.

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