La importancia del tratamiento de aguas residuales para medio ambiente y tu salud

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on telegram
Share on email

Contenido del artículo

Quizá te preguntes en qué consiste el tratamiento de las aguas residuales y por qué hay qué hacerlo y, sobre todo, qué repercusiones puede acarrear para el medio ambiente y la salud de los habitantes del planeta. En este artículo te contamos un poco sobre la importancia del tratamiento de aguas residuales y cómo se realiza para beneficio de la ecología y la prevención de enfermedades.

La importancia del tratamiento de aguas residuales

¿Qué son las aguas residuales?

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, las aguas residuales son aquellas que no tienen un valor inmediato para los fines para las que fueron destinadas ni los propósitos para los que se produjeron por la calidad, cantidad y el momento en el que se disponen de ellas. Sin embargo, estas aguas pueden ser utilizadas por otras personas en una parte del mundo diferente, siempre que sean tratadas.

La importancia del tratamiento de aguas residuales radica, básicamente, en que el agua es un bien limitado imprescindible para la vida. Es tan fundamental que la protección y tratamiento del mismo no solo se encuentra recogido en un sinfín de tratados y disposiciones de orden internacional, sino que también podemos encontrarla en la Directiva europea 91/271/CEE; a nivel estatal, se recoge en el Real Decreto Ley 11/1995 o el Real Decreto Legislativo 1/2001, así como en numerosas disposiciones autonómicas y municipales.

El tratamiento de aguas residuales es importante para prevenir enfermedades

¿Existen subvenciones que incentiven a las empresas a tratar las aguas? Y es que los tratamientos pueden realizarse por la vía privada: por ejemplo, las empresas de alimentación tienen la obligación de tratar las aguas de desechos. En su momento, se establecieron unas cuantas líneas de ayudas para las empresas para ayudar al país a adaptarse a lo dispuesto en la Directiva Marco del Agua Europea.

No olvidemos que el tratamiento de las aguas cobró especial importancia al comprobarse que muchas enfermedades estaban asociadas con el líquido que se consumía. Por ejemplo la cólera, la hepatitis, poliomelitis, meningitis… y el principal problema es que, a día de hoy, muchas partes del mundo siguen sin poder acceder a aguas no contaminadas.

¿En qué consiste el tratamiento de aguas residuales?

El tratamiento de las aguas residuales consiste en una serie de procesos químicos, físicos y biológicos que se emplean con el fin de eliminar los contaminantes que pueda tener el agua que se va a tratar con el fin de que estas aguas puedan ser aprovechadas por otras personas. Cuando las aguas se depuran o descontaminan, pueden ser devueltas al medio ambiente, según los límites de vertido establecidos en la ley.

Pero, ¿el tratamiento convierte al agua en potable o solo se encarga de eliminar los contaminantes? Depende del tipo de efluente o líquido residual que se emplee. En general, el tratamiento hace referencia a la reducción de los contaminantes. Existen ciertos tipos de aguas residuales que pueden reutilizarse para el riego u otros procesos; sin embargo, la mayoría no tienen la suficiente calidad después del tratamiento. Por lo tanto, las aguas residuales tratadas se descontaminan lo suficiente para ser devueltas al medio ambiente sin que sean perjudiciales para la salud.

¿Cómo es el proceso para tratar las aguas residuales?

Las aguas residuales que vienen de actividades económicas (industrial y agrícola) o domésticas, se tratan en la estación depuradora de aguas residuales (EDAR),gracias a toda una red de saneamiento, pero también es posible hacerlo a través de empresas privadas. Existen 3 tipos de procesos de tratamiento de aguas residuales: físicos, químicos y biológicos.

A su vez, algunos de estos procesos se dividen en tratamientos primario, secundario y terciario; pero a todos les es común un pretratamiento. Durante esta fase se busca evitar que objetos de gran tamaño que se encuentran dentro del agua, causen algún daño en la planta de tratamiento. Le sigue el tratamiento primario, en el que se eliminan sólidos que flotan en suspensión en el agua (arena, aceite, grasas).

En el tratamiento secundario y que generalmente se da en los procesos biológicos, se busca eliminar la materia orgánica. Por último, el tratamiento terciario busca eliminar agente patógenos, bajar los niveles de sólidos y la materia orgánica que pudiera quedar. El tratamiento terciario se recomienda cuando lo que se busca es reutilizar el agua sin causar estragos en la salud.

Existen 3 tipos de procesos para tratar el agua: físicos, químicos y biológicos

Tipos de procesos de tratamiento de aguas residuales

Procesos físicos

Quizá este tipo de procedimientos te suene más, pues es algo que suele estudiarse en el colegio y es más común oír hablar de ellos. Algunos ejemplos son la evaporación, la sedimentación, la desinfección, el desarenado, la absorción… Consisten en aplicar las leyes de la física para eliminar los sólidos que puedan encontrarse contaminando el agua. ¿Sabías que al agua se le puede aplicar fuerza de gravedad, centrífuga, de retención y de cohesión? Pues con estas técnicas es posible.

Procesos químicos

En estos procesos se incluyen algunos ejemplos mencionados en los procesos químicos como la desinfección y la absorción. Pero también hay otros tantos procedimientos: coagulación, neutralización, oxidación, reducción, etcétera. Básicamente, a través de la aplicación de productos químicos, se producen reacciones que ayudan a eliminar la materia contaminante del agua.

Procesos biológicos

Estos son los de mayor importancia en el tratamiento de las aguas residuales. A su vez, son los más complejos. Los procesos biológicos, como su nombre indica, se realizan gracias a la acción de bacterias y microorganismos que se incorporan al agua, con el propósito de que se alimenten de las sustancias orgánicas biodegradables presentes en el líquido. Así, gracias a su modo de vida, las bacterias y microorganismos, pueden limpiar el agua. ¿Algunos ejemplos? Los fangos activos, los biodiscos, la filtración de suelo…

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on telegram
Share on email

Deja un comentario